Ojo al dato: gazpacho andaluz, salmorejo de Córdoba, porra Antequerana, Ajoblanco de Málaga.  ¿Alguien más ve la relación entre sopa fría y Andalucía?  ¿Será que en el resto de España no hace suficiente calor para inventar una sopa fría?

Ya lo dice el refranero “Siete virtudes tiene la sopa es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada”.

Yo tengo la teoría que la primera receta de cocina tuvo que ser una sopa.  A alguien se le cayo un poco de carne de mamut y unas verduras en una olla con agua y a lo que se dieron cuenta del “accidente” y probaron el líquido habían hecho el descubrimiento más importante de la humanidad.

Las sopas frías son preparaciones hechas con ingredientes crudos.  Parten todas de unas “normas” que las caracterizan que es el corte grueso de todos los ingredientes para después ser majados en mortero o más modernamente pasados por la batidora.

Son casi siempre fruto de la cocina más popular y aprovechando al máximo los recursos de la zona. Combinaciones múltiples y como en todas las recetas populares cada casa tiene su receta que se considera la autentica. 🙂 .

Ahora lo que está de moda es hacer gazpachos y ajoblancos sin los ingredientes clásicos que les vieron nacer y si no mirad la entrada de Directo al Paladar que dan 12+1 propuestas para hacer un gazpacho alternativo.

Pero hay que descubrir los clásicos para a partir de allí innovar.  Hay que saborear esa combinación deliciosamente cremosa de las almendras, con su toque ácido del vinagre, con la alegría del ajo y por supuesto con la untuosidad del aceite de oliva virgen extra.

¿Qué aceite hay que ponerle?  Después de varios años haciendo esta receta, para mi gusto el que mejor le sienta es uno suave tipo arbequina o argudell.  El que veis en la foto de esta entrada lo hice con uno de Jaen (me lo trajo una conocida de su pueblo) y quizá dejaba un regusto demasiado fuerte que no me acaba de convencer que combine bien con la dulzura de las almendras. Pero ojo que para gustos colores :-).

El ajoblanco, alimenta que da pavor y refresca que es un primor.

Ajoblanco

ajoblanco la fonda deza

Ajoblanco – una sopa de verano

Ingredientes (para 4 personas):

200 gr de almendras marcona peladas

1 diente de ajo

500 ml de agua mineral (mejor si ya está fría)

50 gr de miga de pan (mejor si es de payés)

200 ml de aceite de oliva virgen

20 ml vinagre de Jerez

sal

NOTA: A mi me gusta con sabor de ajo pero sin que predomine.  Si queréis añadir más, no hay problema.

Preparación:

Remojar la miga de pan en agua fría. Escurrir un poco y poner en el vaso de la batidora.  Añadir las almendras, el ajo pelado y picado grueso y un poco del agua del remojo.

Batir hasta que quede una cremita muy fina. Sin parar de batir incorporar poco a poco el aceite para ir emulsionando la crema y que ligue.  Añadir el vinagre y el agua.  Por ultimo, sazonar y batir hasta que esté bien suave. Si ha quedado demasiado espeso, incorporar un poco más de agua.

Dejar enfriar en la nevera al menos 4 horas antes de servir en una sopera o en boles individuales, acompañado de daditos de pera (o manzana o como es tradicional en Málaga con granos de uva pelada).

Música para cocinar: Joe Tex – Ain’t Gonna Bump no More