Esta receta y el rato que me pasé en la cocina responde a una motivación especial.

Mis amigas Silvia – que es celíaca – y Anna – que tiene cierta intolerancia al gluten – me dijeron que lo que peor llevaban era no poder comer buñuelos de de cuaresma ¿Como iba a dejar a mis amigas sin buñuelos?

Y si quieres una receta apta para celiacos, los primero que tienes que evitar es la harina de trigo. Ya había hecho mis pruebas con harina de garbanzo pero, aunque agradable, siempre hay un regusto al final que no era lo que quería para estos buñuelos.

Así que probé con la harina de arroz que compré de Molí d’en Rafalet.

Es perfecta. No deja grumos. Es fina y suave. Y no le aporta ningún sabor especial a la masa.

Pero para que realmente sean aptos para personas con celiaquía, hay que asegurarse que no hayan trazas de gluten. Así que compré una olla, una sartén y una rasera nuevas que he guardado aparte en la cocina para utilizar cada vez que quiera hacer algo realmente gluten free.

Y no, no hace falta ponerles impulsor. Con la temperatura del aceite, la masa se hincha y cuando está listo, el buñuelo se da la vuelta el solito 🙂

Para un buen resumen de la tradición buñolera por España, no os perdáis este fantástico artículo de El Comidista.

Buñuelos de Cuaresma con naranja y cardamomo

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Buñuelos de cuaresma con naranja y cardamomo para celíacos
Ingredientes:
  • 250 ml de leche
  • 10 gr de azúcar
  • 2,5 gr de sal
  • 125 gr de mantequilla
  • 130 gr de harina de arroz Moli d’en Rafalet
  • 4 – 5 huevos
  • la piel de una naranja
  • 5 semillas de cardamomo
  • cardamomo en polvo
  • c.s. de azúcar para rebozar los buñuelos
  • media ramita de canela
  • 5 ml de agua de azahar
Preparación:

Lavar bien la naranja y pelarla procurando que no quede nada de la parte blanca.

En un cazo poner la leche, el cardamomo, la canela, la piel de naranja y el agua a azahar y calentarla sin que llegue a hervir. Tapar y dejar infusionar hasta que esté templada. Colar.

En una olla, poner a fuego moderado, la leche, la mantequilla, la sal y el azúcar.  Cuando la mantequilla se haya derretido, añadir la harina de golpe y remover con fuerza para cocer la harina hasta conseguir una masa homogénea, una crema lisa y sin grumos. Ha de quedar como una bola compacta, que se despegue de las paredes de la cazuela y que parezca que está completamente seca. Apartarlo del fuego.  Dejar templar.

Añadirle los huevos de uno en uno (no añadir más hasta que el primero no esté bien integrado). Ha de quedar una masa de buñuelos de viento espesa y brillante. Depende del tamaño de los huevos podría ser posible que no fuera necesario añadirle el quinto huevo. Para ver si es necesario coger una porción de masa con la espátula y si queda en forma de pico de pato no añadirle más.

Poner a calentar a fuego medio una sartén con abundante aceite neutro (de girasol o de oliva suave) para que no le aporte sabor a la masa. Con la ayuda de dos cucharillas, ir formando los buñuelos.

La dificultad está en la temperatura del aceite. Ya que si está poco caliente la masa cae al fondo y quedará una fritura aceitosa. Pero si está demasiado caliente se forma una envoltura seca alrededor del buñuelo que impide que éste crezca. Si el aceite está muy caliente, se nos dorarán muy rápidamente y quedarán crudos por dentro.

Echar en la sartén de pocos en pocos ya que van a doblar su tamaño. Cuando estén dorados sacar los buñuelos a un papel absorbente. Cuando estén templados rebozamos con azúcar y cardamomo en polvo.

Música para cocinar: Tavares – Don’t take away