Recetas de buñuelos en este blog hay unas cuantas, por ejemplo estos con crema de limón o estos con romero.

Por lo tanto, añadir una nueva y además decir que es la definitiva parece un poco pretencioso.

Pero es que es la receta definitiva.  Tanto es así, que he borrado, tirado, eliminado todas las recetas que coleccionaba.

¿Que como se que es la definitiva? Básicamente por 2 razones: por que la he hecho más de 20 veces y SIEMPRE quedan bien y por qué cada vez que la he hecho no ha quedado ni uno en el plato.

Lo más difícil de esta receta – y lo que hará que sea todo un éxito o el fracaso más estrepitoso de la historia – es freír los buñuelos.  Freírlos bien, implica que la temperatura del aceite tiene que ser la correcta.  Si está frío los buñuelos no flotan y si está demasiado caliente se hacen demasiado deprisa por fuera y quedan crudos por dentro.  Lo suyo es que la temperatura del aceite esté entre 170º y 180º.

Y si tenéis curiosidad por saber más sobre los buñuelos (y ya de paso unas risas) mirad lo que dicen en Muy Historia (historiadores y periodistas rigurosos donde los haya) “Todo apunta a que el origen de la receta es árabe. Se cree que surgieron en Almogía, un pueblo de Málaga, en el año 1090, cuando el rey sevillano Mohamed ben Abad Al Motamid cercó la fortaleza de la ciudad. Viendo que escaseaban tanto la comida como la leña que usaban para los hornos, un panadero llamado Abdelaziz ben Drisi el Jabazún hizo recuento de vituallas y decidió preparar unas tortitas de masa de agua y harina; luego las subió a lo alto del castillo y las metió en los calderos de aceite hirviendo que se usaban para arrojarlos a los asaltantes. Así surgieron los buñuelos de viento” Ole tu! :-).

Buñuelos de Viento

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Buñuelos de viento

Ingredientes:

250 ml de agua

100 gr de mantequilla

125 gr de harina

4 huevos

la piel de una naranja

la piel de un limón

1/2 rama de canela

2 gr de semillas de anís

3 gr de sal

15 ml de anís dulce

Aceite de oliva virgen extra

Azúcar – canela en polvo

Preparación:

Lavar bien el limón y la naranja.  Con la ayuda de un pela-patatas pelar las frutas procurando que no quede nada de piel blanca (da sabor amargo).

En un pote poner a hervir junto con la piel de limón y naranja, las semillas de anís, la canela en rama, la mantequilla y la sal.

Cuando arranque el hervor, apagar el fuego y reservar tapado al menos 15 minutos para que infusione bien.

Colar y volver a poner al fuego.  Una vez más, cuando arranque el hervor, retirar del fuego e incorporar de golpe la harina tamizada y remover enérgicamente con una espátula hasta conseguir una masa lisa y homogénea.

Volver a poner la cazuela al fuego y cocer a fuego medio hasta que la masa se separe del fondo de la olla y se haya secado un poco.

Pasar la masa al bol del robot eléctrico con el accesorio de pala y batir un minuto para bajar un poco la temperatura de la masa.

Añadir de uno en uno los huevos – no añadiendo el próximo hasta que el primero no esté bien incorporado.  La masa estará lista cuando caiga en forma de cinta y sea lisa y brillante. (pico de pato)

Calentar aceite en un cazo y cuando esté bien caliente, ir poniendo pequeñas bolitas de masa.  Se darán la vuelta solos.  Cuando estén bien dorados, escurrir sobre papel de cocina.  Rebozar todavía en caliente con azúcar y canela.

Música para cocinar: Al Green – Sha La La