¿Mermelada o Confitura?

Utilizamos confitura como sinónimo de mermelada.  Y la verdad, es que esencialmente es la misma cosa: fruta troceada cocinada en azúcar.

Así pues, ¿como diferenciamos una cosa de la otra?

Mermelada y Confitura

Después de varios días consultando mis libros de cocina y una búsqueda intensiva en San Google, esto es lo que he sacado en claro.

Para ser considerada mermelada, se ha de partir de fruta madura entera, cortada en trocitos – trituradas o no – que se cuecen con azúcar.  Se consigue así una especie de puré con una consistencia más bien líquida. El contenido de fruta tiene que ser al menos del 30% del total.

Y ¿una confitura? Pues aquí es cuando viene el problema.  Unos dicen que para ser considerada como tal, la cantidad de fruta ha de ser de al menos del 35%.  Otros dicen que la fruta se cuece en un almíbar a base de agua y azúcar (aunque hay recetas que se llaman confitura que no llevan este almíbar).

E incluso hay quien define como mermelada a las preparaciones a base de cítricos (naranja, limón, pomelo) y como confitura a las hechas con el resto de frutas.  Creo que esta última definición viene dada por una traducción literal de las palabras utilizadas en inglés – marmalade and preserve.

¿Os ha quedado claro?  Pues para acabaros de liar, esta es una receta de confitura (hecha sin almíbar) y en el blog ya publiqué una de mermelada (hecha con almíbar).

 

Confitura de Mandarina

  • Receta original en Melmelades Casolanes – N Duran & M. Roig
confitura de mandarina la fonda deza

Confitura de Mandarina

Ingredientes:

1 kg de mandarinas

800 gr de azúcar

el zumo de un limón

Preparación:

Limpiar muy bien las mandarinas.  Pelarlas y cortar la piel en una juliana muy fina (tiras largas).

Quitar los nervios blancos de los gajos y cortarlos en trocitos muy pequeños.  Hacer este proceso encima de un bol grande para aprovechar todo el zumo de la fruta.

Poner las tiras en un cazo y cubrir con agua fría.  Poner el cazo al fuego y dejar hervir durante 10 minutos.  Retirar del fuego, escurrir y volver a repetir este proceso dos veces más.

En una olla de fondo grueso, poner las tiras de mandarina blanqueadas, la pulpa de la fruta, el azúcar y el zumo de limón.  Poner la olla al fuego y llevar a ebullición.  Bajar el fuego al mínimo y dejar cocer unos 20 – 25 minutos (las tiras deben estar brillantes y casi transparentes).

Envasar la confitura en potes de vidrio previamente escaldados. Tapar firmemente y voltear los potes.   Dejar enfriar completamente.

Música para cocinar: LaBelle – Lady Marmalade