Lentejas: si quieres las comes si no las dejas

Yo de pequeña no había manera que me comiera las lentejas.  Y mira que mi madre insistía: al menos una vez por semana tocaba legumbre (y el correspondiente berrinche – que no me las como / pues ya verás que no hay nada más / pues no como / pues de eso nada / pues a mi no me gustan / pues de la mesa no te levantas hasta que te las acabes).

Por un plato de lentejas

Ahora que han pasado unos años (pocos), sería capaz de vender mi primogenitura – como hizo Esaú – por las lentejas estofadas de mi madre.

Ella las hace con un trocito de oreja de cerdo, jamón y chorizo.  También les pone algo de verdura para disimular y que no entre tanto remordimiento de conciencia entre cucharada y cucharada.

Las lentejas – les llaman el caviar del pobre – no siempre han tenido la buena prensa de la que gozan actualmente. Nestor Luján en su “Diccionario Luján de Gastronomía Catalana” tiene un capítulo dedicado a esta legumbre y entre otras cosas dice que durante la Edad Media comer lentejas provocaba entre otras cosas ceguera, melancolía, epilepsia y hasta lepra.

Si esto fuera verdad, yo ya estaría vendiendo cupones de la ONCE, con una lepra galopante mientras me sacudían unos espasmos sin freno 🙂

La humilde, sabrosa y calumniada lenteja es una legumbre muy denostada, pero que ha tenido una enorme importancia en la alimentación humana de todo Occidente – Nestor Lujan

Lentejas Beluga

Hablando de caviar, hay una variedad de lentejas – originarias de Canadá – que han sido bautizadas como lenteja beluga (o lenteja caviar) debido al parecido que tienen con el caviar verdadero (huevas de esturión).  Tienen la piel de color negro y la parte interior amarilla.

Estas lentejas se preparan de igual manera a los otros tipos, sirviendo de la misma manera para preparar estofadas o como cualquier plato de legumbres, pero son perfectas para utilizar en ensaladas (pequeñita, no se deshollan, no son harinosas, el color).

Así que aquí va una receta fantástica que se puede preparar con cualquier variedad de lenteja pero que con estas negritas gana en textura y color.

 

Lentejas Beluga con Gambas

lentejas beluga con gambas

Lentejas beluga con gambas

Ingredientes:

400 gr de lentejas beluga

1 cebolla

8 gambas

20 ml de coñac

sal – aceite de oliva

Agua mineral

 

Preparación:

Separar las cabezas de las gambas.  Pelarlas y retirarles el intestino (es ese hilillo que recorre la espalda y que puede dar mal sabor a las gambas).

lentejas con gambas

Foto del blog Pienso luego cocino

 

Empezar haciendo un caldo corto con las cabezas de las gambas.  Poner a calentar un poco de aceite de oliva en una sartén y freír las cabezas y las cáscaras.  Mientras se fríen, ir aplastándolas con una cuchara para que suelten todo su sabor.

En paralelo, calentar en un cacito el coñac y cuando esté bien caliente, añadir a las cabezas.  Con mucho cuidado, prender el alcohol y flambear.  Cuando se apague la llama, añadir unos 500 ml de agua mineral y cocer a fuego lento unos 20 minutos. Colar con el chino y reservar.

Pelar y picar muy fina la cebolla.  Poner un poco de aceite de oliva en una olla de base ancha y pochar la cebolla a fuego lento con una pizca de sal.  Cuando esté blandita añadir las lentejas (lavadas previamente) y darle un par de vueltas.  Incorporarle el caldo que hemos hecho con las gambas.  Si hace falta más líquido durante la cocción (unos 40 minutos) añadirle más agua (fría) o un poco de caldo de verduras.  Probar de sal al final y rectificar si es necesario.

En una sartén con un poco de aceite y sal marcar las gambas por ambos lados.

Ya solo queda emplatar: servir las lentejas en un plato hondo y poner encima las gambas enteras.

lentejas con gambas

Lentejas con gambas

Música para cocinar: Otis Redding & Carla Thomas – New Year Resolution