¿Hay algo mejor que unas tostadas con mermelada de nectarina para desayunar? Pues si, comérsela a cucharadas como si no hubiera mañana 🙂

Que me gusta hacer mermeladas con la fruta de temporada no hay duda – y como muestra un botón.  Y por principios siempre las hago sin más farolillos que los que tiene la fruta y el azúcar.

No hay pectina: le da esa textura y apariencia de apelmazado que no me gusta nada.

Y (hasta ahora) tampoco iban ni las vainillas, ni las canelas, ni las especias variadas que encuentras en toda mermelada “gourmet” que se precie.

Pues esta receta de mermelada de nectarina es la excepción que confirma la regla. Y todo fruto de un cúmulo de curiosidades.

Fue una casualidad que mi madre pasara por delante de la frutería en el momento en que se disponían a tirar 2 cajas de nectarinas.  Fue una casualidad que me quedaran 2 limas medio disecadas en la nevera.  Fue una casualidad que quedara un culito de Cointreau en la botella.

Y después de probarla, esta mermelada de nectarina se va a convertir en el próximo clásico de la casa.

Vuelvo a advertir que una vez que la familia se acostumbra a la mermelada hecha en casa, ya no hay Hero que valga 🙂

Mermelada de Nectarina y Lima

mermelada de nectarina la fonda deza

mermelada de nectarina

Ingredientes:

1.350 gr de nectarina (sin el hueso)

el zumo de 1 lima

la ralladura de 1 lima

15 ml de cointreau

800 gr de azúcar

Preparación:

Lavar bien las nectarinas y las limas.

Cortar las nectarinas por la mitad y retirar el hueso. Rallar la lima con cuidado de que no quede nada de la parte blanca.  Recomiendo hacerlo con un rallador microplane.

Cortar las nectarinas sin pelar en trocitos pequeños y ponerla en un bol grande.  Añadir la ralladura de lima y el zumo recién exprimido (no hace falta colarlo). Remover y dejar reposar – mejor en la nevera – un mínimo de 4 horas. Normalmente yo lo dejo de un día para el otro.

Remover de vez en cuando para ir disolviendo el azúcar en el propio jugo que soltará la fruta.

Poner el contenido del bol en una olla – mejor de fondo grueso – y poner al fuego  a temperatura máxima para que rompa a hervir.  Desespumar si es necesario. En este momento bajar el fuego a temperatura medio – baja y cocer durante 45 – 50 minutos.  Ir removiendo de vez en cuando.

Con la ayuda de un embudo, poner la mermelada en potes de vidrio (previamente escaldados, bien limpios y secos) llenándolos casi hasta el borde.  Cerrar bien la tapa y darles la vuelta.  Dejar enfriar completamente.  Guardar en un sitio oscuro y fresco.

Música para cocinar: Jackie Wilson – Lonely Teardrops