Al hacer esta mermelada de tomate con vainilla, he visto que todas las mermeladas se hacen igual.  Son 3 pasos básicos que se repiten en (casi) todas las recetas.  A saber:

  1. Pelar la fruta + cortarla en trocitos pequeños
  2. Macerar la fruta con azúcar
  3. Cocer hasta conseguir la textura adecuada

Hasta aquí fácil ¿no?  Entonces, ¿cual es el secreto para que salga con el aroma, la textura y la consistencia adecuada?

He hecho muchas mermeladas – casi de cualquier fruta.  En ocasiones han salido para hacer la ola y en otras han ido directamente a la basura.  Pues será que tan fácil no es 🙂

1 Agénciate un buen Frutero

Y no me refiero al recipiente donde pones la fruta para servirla a la mesa.  La fruta ha de ser de temporada y de calidad; madura pero no tocada.  Nada de fruta de los chinos o de los pakis (con alguna honrosa excepción).  La fruta que se utilice ha de ser de la misma calidad que la que se pone en la mesa como postre.  La mermelada no es la solución para esas piezas de fruta que están medio pochas en la encimera o en algún rincón de la nevera.

2. Sigue las proporciones al pie de la letra

Hacer mermelada tiene algo de tratado de alquimia.  Aquí no vale eso de una pizquita, lo que admita … si la receta pone 700 gr de azúcar por kilo de fruta eso va a misa (al menos la primera vez que la hagas).  Es verdad que las recetas más antiguas llevan una proporción de azúcar por kilo de fruta más elevada de lo que ahora se lleva.  Pero para triunfar hay que encontrar el equilibrio entre los componentes básicos (fruta / azúcar / pectina y ácido): no hay otra!

3. No hay prisa, No hay prisa

Estate por lo que estás.  El único momento en que no tendrás que estar pendiente de la mermelada es cuando la fruta esté macerando en la nevera.  Pero hasta para esto tendrás que tener paciencia (en algunos casos se necesitan un mínimo de 8 horas).

No dejes tu olla cociendo sin vigilar o puedes encontrarte con que ha hervido y tienes los fogones llenos de un líquido pegajoso que te costará Dios y ayuda sacar.  Solo son 5 minutos pero serán la diferencia entre tener una mermelada con la consistencia sedosa y suave que quieres o tener un engrudo más adecuado para tapar grietas que para comer sobre una tostada.

4. Todo bien limpito

Yo reutilizo los potes de otras conservas para guardar mis mermeladas – aunque en muchos sitios dicen que esto es pecado mortal porque no cierran bien, pueden tener golpes, etc.

Pero estamos hablando de 4 o 5 botes máximo para mi consumo personal (o para algún regalo) y que se acaban enseguida.  Aun así aparte de que deben estar bien limpios y sin restos de ninguna clase es mejor que estén esterilizados.  Así que primero un buen lavado en el lavavajillas a 60º y después un secado en el horno a 180º durante 10 minutos.  No hay bicho que lo resista.

5. La prueba del platito

Para cocer las mermeladas lo mejor es utilizar una cazuela / olla de fondo grueso.  Así hay menos riesgo de que se pegue al fondo.  Es verdad que hay cazuelas especiales para hacer mermeladas yo no la he necesitado nunca.

Y para saber si la mermelada ya está hecha?  Lo “pro” es tener un termómetro de cocina y cuando la cocción llegue a 105º, apagar el fuego y empezar el proceso de rellenar los botes.

Pero si no tienes termómetro, el truco de las abuelas y que no falla es el siguiente: mete un platito en la nevera.  Cuando haya pasado el tiempo de cocción que indica en la receta, poner un poquito de mermelada en el platito frío: si se escurre quiere decir que todavía le falta cocción.  Si queda trabada, apaga el fuego, coge el embudo y a rellenar se ha dicho.

Hay que llenar los tarros hasta arriba del todo, para que quede el menor aire posible, enroscar bien la tapa y darle la vuelta al bote.  Dejarlo boca abajo hasta que se haya enfriado completamente.  Así se produce el efecto de vacío que ayuda a conservar la mermelada (el POP que se oye cuando abres un bote).

Esta receta de mermelada de tomate, puedes hacerlo con la variedad de tomate que más te guste (pero recuerda que esté bien maduro).  Este año la he hecho con 2 kilos preciosos de tomate cor de bou sabroso y de tamaño pequeño que compre en el Hort de Can Tabaquet en Lliça (muy dulce, con pepitas muy pequeñas, carnoso)

Mermelada de Tomate

mermelada de tomate

Mermelada de Tomate

Ingredientes:

1,5 kg – 2 kg de tomate maduro

700 gr de azúcar

el zumo de un limón

1 vaina de vainilla

Preparación:

Pelar los tomates.  Para simplificar este paso mi recomendación es hacer un corte en forma de cruz en la base del tomate – escaldarlo en agua hirviendo unos 15 segundos sacarlos y ponerlos en un bol con agua fría con cubitos.  La piel casi sale sola.

Una vez pelados, cortarlos en 4 y quitar las todas pepitas.  Ha de quedar un kilo de pulpa de tomate.

Con la ayuda de una batidora, triturar la pulpa.  Y aquí si que es a gusto de consumidor – más o menos triturada depende de cada uno.

Poner la pulpa de tomate en una cazuela de fondo ancho y cocerla unos 10 minutos para que pierda el exceso de agua.

mermelada de tomate

Hay algo mejor que un poco de mermelada de tomate para merendar?

Añadir el azúcar, el zumo de limón y la vaina de vainilla partida por la mitad.  Cocer unos 20 – 25 minutos hasta que haya adquirido la consistencia adecuada.

Empotar en botes de cristal esterilizados.  Limpiar bien y etiquetar.

Música para cocinar: The Staple Singers – Let’s do it Again