Gior un poco de pasta basta

Un poco de pasta basta

Podría ser que estuviera bajo la influencia del programa Mastercher Italia que estoy siguiendo.  Podría ser que la cocina italiana sea rica y variada.  Podría ser por la dieta mediterránea.  Incluso podría ser por que son recetas que se hacen en un plis-plas.

Pero la simple verdad es que la pasta me gusta más que a un tonto un lápiz,

El nombre de la salsa Amatriciana proviene de una ciudad italiana llamada Ametrice en la región del Lacio, aunque sea Roma quien presuma de haberla mejorado.  El sugo amatriciana proviene a su vez de la adición de tomate a la “original” llamada gricia (hecha in bianco sin tomate).

En todos los libros y blogs varios, que he consultado, se utiliza panceta fresca y se le añade media guindilla que yo he sustituido por un bacon ahumado y poco de pimentón de la vera picantón para darle mayor profundidad de sabor.

L’AMATRICIANA
L‘Amatriciana è un fior di poesia
lo cito, senza dire un’eresia,
scritta col Guanciale e Pecorino
Peperoncino e un pò di Bianco vino,
un goccio di buon Olio e teneri Pelati
poi gli Spaghetti, ben bene amalgamati,
L’Origine il nome ve lo dice
è quella di “Città dell’Amatrice”

PENNE ALL’AMATRICIANA

Penne all'amatriciana

Penne all’amatriciana – Foto AA

Ingredientes:

160 gr de penne rigatte

180 gr de bacon ahumado

3 cebollas medianas cortadas en juliana muy fina

20 gr de tomate concentrado

125 gr de tomate triturado

2,5 gr de pimentón de la vera

sal – pimienta – aceite de oliva virgen extra – perejil

100 gr de parmesano rallado

Preparación:

En una olla grande poner agua a hervir con una hoja de laurel.  Cuando hierva a borbotones, añadir un buen puñado de sal y esperar a que vuelva a arrancar el hervor. Entonces echar la pasta, procurando que el agua no deje de hervir.  Cocer según las indicaciones del fabricante.  Escurrir reservando un vaso del agua de la cocción.

Mientras, en una sartén, calentar el aceite de oliva.  Añadir el bacon troceado y la cebolla cortada en juliana y sofreír a fuego medio hasta que la cebolla esté transparente y el bacón dorado.  Añadir el concentrado de tomate y el pimentón.  Remover para que se integren los sabores e incorporar el tomate triturado.  Sal-pimentar y añadir un poco de azúcar si vemos que está un poco ácido.

Por supuesto, esta salsa queda mucho mejor hecha con tomate natural, pelado y despepitado, pero yo todavía no encuentro en el mercado tomate maduro que sepa a algo que no sea corcho. :-(.

Dejar a fuego medio hasta que el tomate se concentre un poco y quede un color rojo brillante.

Añadir en este momento la pasta escurrida y el agua reservada de la cocción, removiendo para que la salsa impregne bien la pasta. Retirar del fuego e incorporar el queso rallado y el perejil picado muy fino.

Servir con un poco más de perejil espolvoreado por encima y con un poco más de queso rallado para que cada uno se acabe de enquesar el plato al gusto.

Música para cocinar: Paquito’s Way – Fundación Tony Manero