Cuando cocino me pasa una cosa curiosa: me da por pensar. (mi hermano me dice que debería cocinar más a menudo). Más que pensar, es que las texturas, los ruidos, los aromas despiertan asociaciones y conexiones divertidas. Y eso es lo que me pasó cuando hice mermelada de albaricoque.  Unos albaricoques que compré en La …