Las tartas saladas, como esta tarta de setas con queso, son la solución ideal para apañar una cena sin renunciar a todo el sabor.

Esta tarta de setas la puedes comer tanto caliente como templada.  A mi particularmente me gusta más templada y acompañada de una ensalada de escarola (ahora que empieza la temporada) y granada te soluciona cualquier plan.

Esta vez la he hecho con camagrocs, rossinyols y trompetas pero por supuesto podeis utilizar la combinación de setas que más os guste.  El queso que utilicé fue una cuñita de queso de leche cruda de oveja de Formatges Vilatzara que me traje el domingo pasado de la Fira del Bolet de Vilassar. Estupendo, sabroso y con carácter y que lo hace ideal para este tipo de recetas.

Tarta salada de Setas y queso

tarta de setas la fonda deza

Tarta de setas

Ingredientes:

1 lámina de masa quebrada

1 diente de ajo

115 gr de mató

60 ml de creme fraiche (puede sustituirse por nata o leche evaporada)

500 gr de setas (camagrocs, trompetas, rossinyols)

115 gr de queso de oveja

25 gr de piñones

sal – pimienta blanca

mantequilla – aceite de oliva

Preparación:

Precalentar el horno a 200º.

Extender la pasta pinchar la base con un tenedor.  Cubrir la masa con papel de horno y colocar un peso (garbanzos secos). Hornear en blanco durante 15 minutos.  Sacar del horno, retirar el peso y el papel y volver a hornear durante 10 minutos más.

Transferir a una rejilla y dejar que se enfríe.

Pelar y picar muy fino el ajo.  Mezclarlo con el mató y la creme fraiche. Sazonar con sal y pimienta blanca.

Calentar un poco de mantequilla y un chorrito de aceite de oliva en una sartén y saltear las setas hasta que estén hechas y se haya evaporado el líquido. Sazonar con sal y pimienta. Escurrir el posible exceso de aceite con un escurridor y dejar templar.

Extender la mezcla de mató y ajo sobre el fondo de la tarta. Colocar la mitad de la mezcla de setas y a continuación la mitad del queso de oveja rallado.

Repetir las capas de setas y queso y extender los piñones sobre el queso.

Hornear 25 minutos o hasta que los piñones adquieran un bonito color dorado.

Música para cocinar: Chuck Woods – Seven days is too long